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Filosofía del conocimiento. ¿Cómo conoce el ser humano?

Seguimos compartiendo el contenido que impartimos en las sesiones de tutoría a nuestros alumnos de los Grados de Formación Profesional de: Cocina y Gastronomía, Dirección de Cocina, Gestión de Alojamientos Turísticos, Marketing y Publicidad Bilingüe y Educación Infantil Bilingüe. Esta sesión trata el tema de cómo conoce el ser humano desde la filosofía del conocimiento.

¿Cómo conoce el ser humano?, o la filosofía del conocimiento

En las sesiones de tutoría con nuestros alumnos estamos estudiando los distintos aspectos del comportamiento humano, cómo es, qué características tiene el ser humano, qué le diferencia de otros seres. En este artículo abordamos la filosofía del conocimiento explicando cómo conoce y cómo quiere el hombre.

¿Cómo conoce el ser humano y cómo se desarrolla su inteligencia?

Somos seres racionales pero podemos decir que tenemos tres dimensiones: la racionalidad, la voluntad y la afectividad. El hombre tiene distintas formas de conocer:

  • Conocimiento espontáneo: lo que se capta por los sentidos externos o el sentido común. El hombre pide más: de ahí los niños y su constante “por qué”: el hombre reclama profundidad.
  • Conocimiento científico-experimental: capacidad de comprender cómo funcionan las cosas o cómo es la realidad mediante un método según la ciencia de la que se trate (biología, historia, química…). Corroborar con la experimentación las hipótesis y conjeturas que surgen del conocimiento espontáneo.
  • Conocimiento intelectual: capacidad de trascender lo conocido. Formar ideas, juicios, razonamientos… acercarse a lo esencial de la realidad y no quedarse sólo en la superficie.
  • Conocimiento por testimonio: por relación personal con otro.
  • Conocimiento afectivo: empatía: reconocer la bondad o maldad de una situación cotidiana; o intuir lo que le ocurre a alguien por lo que la conocemos, por su reacción, por su mirada, por sus gestos.

Hay conocimientos teóricos y conocimientos prácticos. Lo que está claro es que todos los conocimientos se dan en el hombre y no de manera exclusiva, a veces se mezclan para llegar mejor a la verdad. El hombre es capaz de conocer aquello que ve, pero también aquello que no ve porque profundiza y alcanza a comprender el fondo de las cosas y de las personas.

¿Cómo es la voluntad del ser humano?

“Nada es querido si no es previamente conocido”: la operación de la voluntad es querer. La inteligencia nos hace conocer lo verdadero y la voluntad querer lo bueno. Todos tenemos una tendencia natural a lo bueno: nadie busca hacerse daño a sí mismo. Todos nos movemos entre el deseo y el querer. Lo ideal es que deseo y querer vayan de la mano y que el deseo no ciegue querer lo bueno.

La voluntad es tan importante como la inteligencia, al igual que dedicamos tiempo a estudiar para desarrollar la primera, no podemos dar por hecho que nuestra voluntad ya está educada, hemos de conseguir adueñarnos de nuestra voluntad. Saber qué queremos e ir a por ello. Para esto es necesario ejercitar las virtudes. ¿Cómo se ejercitan? La virtud se llega a conseguir con la repetición de actos buenos que facilitan a la persona hacer lo que realmente «quiere» y no dejarse llevar siempre por los deseos o las apetencias más básicas.

Como dice Aristóteles, en la voluntad juegan la inclinación y la elección. Existe una inclinación natural del hombre a la felicidad, a aquello que le hace un bien. Y después interviene la elección de los medios para alcanzar ese bien, esa felicidad. La inclinación es natural, la elección libre. Podemos elegir cómo ser felices. Tenemos que descubrir qué elecciones van armando la voluntad y nos tenemos que ir haciendo capaces del bien, para ello hemos de ir adquiriendo la fortaleza para conseguirlo y la constancia para mantenernos en ese bien.

¿Qué es la afectividad en el hombre?

La afectividad se sitúa en una zona intermedia entre lo sensible y lo intelectual. El sentimiento no siempre responde a realidades objetivas o a cosas reales. Tiene más que ver con lo que siento de manera interna. Su característica principal es esa: la subjetividad. De ahí que haya sido objeto de estudio desde siempre (lo que los clásicos llamaban pasiones). Se trata de un mundo complejo, difícil de conocer y explicar. Difícil de comprender, también de autocomprender. Lo que está claro es que existe: tenemos sentimientos. Juegan un papel en nuestras acciones antes y después, por el placer o el disgusto que nos provocan, por ejemplo. En resumen, los afectos son ese darse cuenta de la armonía o desarmonía que existe o se da entre la realidad y nuestras tendencias.

¿Cómo es el funcionamiento de las emociones? 

Las emociones siguen este proceso:

1º Algo las desencadena: miedo ante un peligro, alegría de encontrarse con alguien, a veces puede ser motivado por algo real y otras veces por algo infundado.

2º Cambio de estado de ánimo: impresión que tiene el sujeto frente a la realidad objetiva. Sentir esperanza, miedo o temor.

3º Síntomas físicos: respiración alterada, ritmo cardíaco, dolor de estómago…risa, lloro, escalofrío, salir corriendo o saltar… Esto habla de la unidad que hay entre alma y cuerpo. Cómo afecta lo uno a lo otro: somos una unidad.

4º Conducta: de la emoción pasamos a la acción dependiendo del sentimiento que me haya producido: rechazo, aceptación, emoción, amor, tristeza.