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Gestión hotelera y liderazgo, algo más que dirigir un alojamiento turístico

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Hablar de Gestión Hotelera puede llevarnos a imaginar números, balances, horarios, y montañas y montañas de documentación. No negaremos que un buen director de hotel es un buen economista, pero los años también nos demuestran, que el éxito de la Gestión Hotelera se basa en el liderazgo motivacional.

En este artículo escrito por Marta Aguilar, profesora del Grado Superior en Gestión de Alojamientos Turísticos y del Módulo: Dirección de alojamientos turísticos, nos da una perspectiva de la gestión hotelera muy humana, algo absolutamente necesario en el momento actual de incertidumbre para el sector.

¿Cuáles son los retos de una buena gestión hotelera?

La dirección de un hotel parte de un proceso en el cual se puede actuar sobre las personas para que contribuyan con entusiasmo e interés a cumplir las metas y objetivos de la organización. Esto puede interpretarse de diferentes maneras ya que los comportamientos humanos son variados e influenciables.

¿Es entonces la Dirección hotelera un tío vivo donde las sensaciones, habilidades y estados de ánimo juegan a encabezar un sector económico que aporta al país el 12% del PIB? Claramente, no. La capacidad de planificar objetivos, establecer presupuestos, etc., de una buena gestión hotelera, ha de dar como resultado una ruta a seguir para formar la organización que se quiere dirigir.

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¿Cómo crear el ser vivo de la empresa?

Antes de dirigir, debo crear, formar ese ser vivo que es mi empresa. ¿Por qué es un ser vivo? Porque nace, porque debe crecer y se deberá luchar para evitar su extinción. Y además, es un ser vivo, porque lo forman PERSONAS. Personas que trabajan en ella y personas que, gracias al sector donde se ubica nuestra empresa, muchas llegarán y se irán, compartirán en las instalaciones ocio, trabajo y descanso, y por unos momentos, permitirán que el hotel sea parte de su vida. Eso genera una responsabilidad muy grande, porque se trata de un trabajo en el que se debe crear hogar, donde en muchos casos, no están los miembros del hogar real.

Una vez hecho esto, ¿ya se puede dirigir? La dirección se marca en los objetivos iniciales, pero es cambiante en función de las personas que la formen. La dirección de un establecimiento hotelero está especialmente marcada por el entorno, la situación política, económica, laboral, e incluso cultural. Este sector está basado en unos sólidos cimientos y a la vez, debe ser moldeable cual puñado de barro, para que se adapte a los cambios de un modo inmediato.

Profesionalización de la dirección hotelera en España

En la X Jornada de CEHAT (Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos) celebrada en noviembre de 2018, se definía la dirección hotelera española en un estado de “embrión”, donde el 72% de los establecimientos hoteleros del país eran gestionados por sus propios dueños. Por este motivo, se observa que falta una profesionalización mayor y una proyección humana más marcada.

Por ello, nos reiteramos en la definición de economista como director hotelero, pero destacando el factor humano como base de éxito. Es necesario entonces entender, que no todos los líderes son directores ni todos los directores pueden ser líderes. Lo explicamos seguidamente.

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La importancia del liderazgo en la gestión hotelera

El líder es aquella persona capaz de sacar lo mejor de sus empleados, con el fin de conseguir su máximo rendimiento. Decir las características de un líder es un artículo nuevo, y entenderlo, otros dos más, pero sí es importante entender que la motivación del personal hace que éste trabaje alegre, motivado, con sentimiento de pertenencia a la empresa, conociendo los objetivos que debe alcanzar y obteniendo recursos para ello. Uniendo la parte económica y la motivacional, es claro visualizar, que se motiva al personal para que cuando se pida un 100%, el trabajador luche por darlo. Este bienestar laboral se traduce económicamente en mejores resultados y mayor rendimiento.

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Así que, sólo queda recalcar que la dirección hotelera únicamente tiene éxito en el siglo XXI, cuando se entiende que trabajamos con personas y para personas, ellas deben constituir nuestra prioridad. La parte humana del trabajo hace crecer a la empresa con bases sólidas y muros fuertes. Porque serán esas personas, las que, en un momento de debilidad, nos recuerden que su valor es el que premian los clientes para volver a su “casa”, y en un momento de expansión, serán las que nos ayuden a crecer exponencialmente. El mayor recurso que tiene un hotel, son indudablemente, sus trabajadores. Este es uno de los valores que queremos que aprendan nuestros alumnos de Gestión de Alojamientos Turísticos, para que lo pongan en práctica en sus futuros puestos de trabajo.

Algunas de las fotografías del artículo son de Monasterio de Valbuena, Castilla Termal, con el equipo directivo del hotel, mientras una de nuestras alumnas realizaba sus prácticas de FP Dual.

 

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